29.06.2017

Ciencia y Política, un vínculo tan necesario como prometedor

Referentes locales e internacionales se dieron cita para discutir cómo el conocimiento científico interviene en todas las áreas del Estado y cuál es su peso en la toma de decisiones que impactan al conjunto de la sociedad.

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El encuentro fue organizado por la Secretaría de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia de la Nación (MINCYT), la International Network for Government Science Advice (INGSA) y la American Association for the Advancement of Science (AAAS), en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), ubicado en el barrio porteño de Palermo.  A lo largo de la jornada, especialistas nacionales y extranjeros analizaron el rol de la ciencia en el diseño de políticas públicas, su efecto en la calidad de vida de las personas y cuáles son los desafíos a futuro. 

“Entendemos que para nuestro país y para los países de América Latina que participan en este simposio, las experiencias que aquí se compartirán les serán beneficiosas para dar ese salto de calidad que pone al conocimiento científico en el centro de la escena y que tiene que ver con aquello que más nos interesa, que es la mejora de la calidad de vida de nuestros ciudadanos, el cuidado del presente y del futuro”.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del secretario de Articulación del MINCYT, Agustín Campero, el director del Centro de Diplomacia Científica de la AAAS, Tom Wang, y el presidente del INGSA, Peter Gluckman. En ese marco, Campero expresó: “Entendemos que para nuestro país y para los países de América Latina que participan en este simposio, las experiencias que aquí se compartirán les serán beneficiosas para dar ese salto de calidad que pone al conocimiento científico en el centro de la escena y que tiene que ver con aquello que más nos interesa, que es la mejora de la calidad de vida de nuestros ciudadanos, el cuidado del presente y del futuro”. 

A su turno, Wang compartió su entusiasmo por el creciente interés en el hemisferio por la cooperación científica y la diplomacia en torno a ésta. En ese sentido, destacó que “la conexión más fuerte entre la ciencia y la política es la búsqueda del bienestar general, por ello es importante que trabajen juntas en una alianza que no sólo necesita de buenos datos, sino también de las instituciones y las personas. Resulta fundamental la construcción de confianza entre aquellos que investigan y quienes luego deben resolver cuestiones que nos afectan a todos”. 

Por su parte, Gluckman señaló: “Tenemos la presunción de que los Gobiernos son más proclives a tomar mejores decisiones cuando se basan en evidencia correctamente registrada, porque virtualmente todos los desafíos que deben enfrentar tienen una dimensión científica, aun cuando no se la reconozca como tal. Sin embargo, la ciencia por sí sola no hace política, sino que intervienen valores e ideologías". 

Luego, se llevó a cabo el panel titulado “Panorama del Asesoramiento Científico a Gobiernos en Sudamérica”, donde participaron el jefe de la Sección de Política Científica de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Ernesto Fernández Polcuch; el director de Energía, Ciencia y Tecnología e Innovación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Chile, Marcelo García; y el secretario de Planeamiento y Políticas del MINCYT, Miguel Blesa. 

“Si uno observa las metas globales para el desarrollo sustentable, como erradicar la pobreza y el hambre, o mejorar los sistemas de salud, de educación, etcétera, es difícil encontrar alguna en la cual la ciencia y la tecnología no contribuya”, indicó Fernández Polcuch. Y agregó: “No obstante, la ciencia sola no resuelve ninguna de ellas, porque son problemas políticos; pero sí puede ayudar para una mejor toma de decisiones, un proceso donde están involucrados una multiplicidad de criterios. No debemos asumir una posición ingenua, en la cual los defensores de la ciencia educarán a los políticos, sino que se trata de informar para elegir en función de los resultados de la investigación científica; por lo tanto, es clave comprender que una no reemplaza a la otra, son esferas que necesitan aprender a trabajar juntas”. 

Más adelante, en torno a la consigna “El Papel de los Científicos en la Formulación de Políticas Basadas en la Evidencia”, expusieron la directora del proyecto del Centro de Diplomacia Científica (AAAS), Marga Gual Soler; la coordinadora del Programa de Becas de Ciencia y Política (CSPF-MITACS) de Canadá, Rachel Maxwell; la vicegobernadora de la provincia de Mendoza, Laura Montero; y el jefe del Gabinete Científico Tecnológico (MINCYT), Alejandro Mentaberry. 

Los especialistas en la mesa coincidieron en que la relación a lo largo del tiempo entre los Estados, las políticas públicas y la ciencia ha atravesado momentos de encuentro y otros de profunda contradicción. Con esa tónica, Gual Soler recuperó algunos de los estudios realizados por la AAAS para analizar los mecanismos de colaboración entre las redes de conocimiento y las prácticas legislativas en distintos países, con el fin de obtener una mejor comprensión de las dinámicas involucradas en el asesoramiento científico. 

A continuación, se realizó el panel “Vinculando Ciencia, Política y Sociedad”, moderado por el subsecretario de Coordinación Institucional (MINCYT) Sergio Matheos, con intervenciones de la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich; el asesor científico principal del Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Robin Grimes; y el director del Servicio de Huellas Digitales Genéticas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Daniel Corach. 

Durante su presentación, Bullrich ponderó el valor del aporte científico y tecnológico en el combate contra el delito, dado que implica “una tarea de permanente actualización de saberes y herramientas”, subrayó. De manera análoga, el subsecretario Matheos destacó los avances alcanzados entre ambos ministerios en la evaluación de los laboratorios que funcionan en el ámbito del sistema judicial. 

Por último, “Ciencia y Tecnología al Servicio de Grandes Desafíos” reunió al subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT), Jorge Aguado; el presidente del CONICET, Alejandro Ceccatto; y el investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP), Andrés López.

 “En toda actividad siempre existe un costo de oportunidad, lo cual no es un asunto menor porque cada actor en la sociedad tiene una agenda propia, aunque ni el dinero ni los recursos son infinitos”, planteó López al abordar las complejidades de la planificación y, a su vez, bregó por la convergencia de los subsidios a través de la cadena de la innovación. En sintonía, el subsecretario Aguado se refirió a los proyectos en los que actualmente intervienen distintos ministerios nacionales junto con  gobiernos provinciales para impulsar campos estratégicos que permitan fortalecer y expandir la matriz productiva argentina.

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